Estos último días me estuve dedicando, más que a escribir en mi blog, a leer blogs que sigo o algunos así. Desde que entré a este pequeño gran mundillo, supe que los blogs podían clasificarse claramente en dos grupos: los de interés general (como digo a veces, los que son un aporte a la comunidad) y los personales. La diferencia radical es que, si bien ambos pueden ser producto de experiencias del autor, unos son interesantes para leer a nivel masivo y los otros son, más bien, relatos que le pueden interesar al dueño del blog en cuestión y a sus allegados. Por este mismo motivo, siempre intenté juzgarlos (en el buen sentido de la palabra, si es que lo tiene) o evaluarlos teniendo en cuenta esa clasificación. Es decir, no iba a catalogar a un espacio como un aporte nulo si la intención del mismo era sólo servir de desahogo al escritor amateur, simplemente iba a leerlo y tratar de entenderlo (aunque quizás no lo logre). Y acá viene mi reflexión diaria.
En la mayoría de los blogs del primer tipo, leí repetidas, varias, enésimas veces frases del tipo "todos escribimos para ser leídos", "ustedes, mis lectores", "el fin de este blog es ser visitado, sino guardaría mis escritos en mi mesita de luz". Ay, que error tan, tan grave poner eso cerca de mis ojos, de mi retorcida mente que tiende a malentender todo y de mi compulsividad por analizar y relacionar todo conmigo. A ver, partamos de la siguiente base: tener un blog PARA MI no significa que te vayan a leer, no, para nada. Publicar información en Internet no es sólo desear ser conocido. Relatar lo que se te venga a la mente no es mérito suficiente para alimentar tu ego a base de comentarios cuasi anónimos y zalameros, no, no y más no.
Por mi parte, destinospuestos fue y es alimentado periódicamente con un simple objetivo: volcar todo lo que me pasaba y pudiera transformarse en palabras en un espacio virtual. No me importaba si la gente comentaba, si les gustaba lo que percibían, si me admiraban, si les parecía una porquería, si cerraban la ventana de mi blog con total impunidad, no me interesaba. Con el tiempo, uno va descubriendo que es un medio particular para conocer gente agradable, para no sentirse solo al desvestir su alma en una pantalla, para documentar recuerdos, para sentirse satisfecho cuando alguien más lee lo que escribiste obteniendo como resultado el corazón seco y los sesos devanados. Pero no pretendo ser más original que el resto de los bloggers, no pretendo que se identifiquen conmigo, no pretendo resaltar ni figurar en sus blogrolls, no pretendo ser reconocida sólo por abrirme de par en par como puerta falseada, jamás.
Probablemente sea una excusa de mi inconsciente para permitirme publicar lo que se me dé la gana, pero al mismo tiempo, es mi mecanismo de defensa ante la permanente exposición a la que siento irremediablemente familiar. Pero con eso me alcanza. Con seguir escribiendo y dando confidencias a quién sabe quien, si yo misma cambio con el pasar de las entradas y supongo que así también lo hacen las personas que ocasionalmente llegan a destinospuestos. No espero reconocimiento ni aceptación, porque no la busco, no la necesito al menos en esto. Me conformo con que un amigo me diga "che, leí tu blog, qué te pasa?", porque eso significa que sigo siendo fiel a mi esencia impulsiva, que es la que alimenta nuestras reflexiones diarias de cada día sin una temática consecuentemente lógica, como Bettina en sí misma, amén.En la mayoría de los blogs del primer tipo, leí repetidas, varias, enésimas veces frases del tipo "todos escribimos para ser leídos", "ustedes, mis lectores", "el fin de este blog es ser visitado, sino guardaría mis escritos en mi mesita de luz". Ay, que error tan, tan grave poner eso cerca de mis ojos, de mi retorcida mente que tiende a malentender todo y de mi compulsividad por analizar y relacionar todo conmigo. A ver, partamos de la siguiente base: tener un blog PARA MI no significa que te vayan a leer, no, para nada. Publicar información en Internet no es sólo desear ser conocido. Relatar lo que se te venga a la mente no es mérito suficiente para alimentar tu ego a base de comentarios cuasi anónimos y zalameros, no, no y más no.
Por mi parte, destinospuestos fue y es alimentado periódicamente con un simple objetivo: volcar todo lo que me pasaba y pudiera transformarse en palabras en un espacio virtual. No me importaba si la gente comentaba, si les gustaba lo que percibían, si me admiraban, si les parecía una porquería, si cerraban la ventana de mi blog con total impunidad, no me interesaba. Con el tiempo, uno va descubriendo que es un medio particular para conocer gente agradable, para no sentirse solo al desvestir su alma en una pantalla, para documentar recuerdos, para sentirse satisfecho cuando alguien más lee lo que escribiste obteniendo como resultado el corazón seco y los sesos devanados. Pero no pretendo ser más original que el resto de los bloggers, no pretendo que se identifiquen conmigo, no pretendo resaltar ni figurar en sus blogrolls, no pretendo ser reconocida sólo por abrirme de par en par como puerta falseada, jamás.
Escribo esto luego de colocarme en mis yagas aftafin lo cual hizo que me ardiera en exceso!
Cualquier cosa que quieras saber: preguntá!



