Los recortes de realidades que veo en los blogs siempre me dejan pensando en una sola cosa: ¿a quién le habrá escrito eso que está ahí? Es imposible conocer la respuesta, aun preguntándole al que haya escrito. Quiero decir: qué fácil es decir "eso lo escribí pensando en mi gatito" cuando en realidad eso lo escribiste pensando en un ex que te rompió el corazón. Yo acá escribo para muchos, incluso para mi. En general, cuando escribo en segunda persona (por ejemplo) me estoy hablando a mi misma. Toda aquella historia de desamor que estuve posteando acá no son mas que las versiones extendidas de un post it que tengo pegado en la cabeza y que reza, muy conchudo él, "El amor no existe".
Y también escribo para ustedes, para los que me rompieron el corazón, para mis amigas que se sienten a veces mas solas que yo, para los desconocidos que no tienen nada que hacer y entran acá en busca de... no sé, algo. A veces escribo en general, a veces en particular. A veces con la secreta esperanza de que los destinatarios de mis posts entren acá y digan "esto lo escribió pensando en mi". Y así como escribo pensando en otros, o para que otros me lean, creo que todos hacen lo mismo, y me paso las horas preguntando a quién estará dedicado cada post que encuentro por ahí. Hace un rato me pasó algo así. Pero no, no voy a preguntarte si le escribiste eso a alguien, ni voy a preguntarte a quién se lo escribiste, y mucho menos voy a preguntarte si eso me lo escribiste a mi.
Porque yo diría que sí, encantada, cuando quieras.
Pero seguramente, es obvio, se cae de maduro,
que eso no me lo estabas preguntando a mi.
Pero seguramente, es obvio, se cae de maduro,
que eso no me lo estabas preguntando a mi.