♥

Nuestras voces tienen el poder de la denuncia, del recuerdo, de la creación... La juventud no nos excede: nos estimula. Somos como una brújula que oscila por la realidad dejando huellas (que no son poco), plasmándolas en papel, llorando letras...La tinta es nuestra aliada;

este blog solo la excusa..

Tenemos mil cosas más para torturarnos↓

Mostrando entradas con la etiqueta Vayamos con la música a otra parte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vayamos con la música a otra parte. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de mayo de 2012

Haz que se pregunten porque sigues sonriendo

 

viernes, 25 de marzo de 2011

Sólo quisiera escucharte

De repente te necesité.  Sentí incontenibles ganas de oírte, y ni un segundo tardé en desligarme de todo lo que me encontraba haciendo. No me importó que tuviera que ir en tu búsqueda, sólo me movilizaba el deseo de escucharte.
En mi mente rebotaban tus palabras, tus frases; y mi memoria acústica te traía una y mil veces a mis pensamientos, alimentando las ansias de tenerte conmigo. Te oía sonar como la más hermosa canción del mundo.
Y esquivando la suerte de poder dar con vos, la desesperación me enloquecía a cada instante, más y más. En vano te llamaba por tu nombre, cada vez en más alta voz.
Te anhelaba, te ansiaba desde lo más profundo de mi ser. Sólo una cosa saciaría esa sed de vos, el manantial de melodías que siempre tuviste para mí.
Más feliz no puede sentirme cuando, por mera acción de la providencia, recordé que estabas junto a otros discos, en una vieja caja. Y por fin pude disfrutarte.







.♥.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Vayamos con la música a otra parte.

Derechos del autor a Bettina

Siempre pienso que hablar con los amigos o personas cercanas es una buena solución pero desahogarnos, pero también a veces parece que es mejor hablar con uno mismo. Te cuesta expresar lo que pensás y/o sentís a un tercero. Gestos, Palabras, gesticulaciones no vastan para decirlo (sumamente insuficiente). Por eso mismo, esas ideas que viajan por tu cabeza son el mero reflejo de una lluvia de meteoritos. Son bolas vivas, candentes (miles de milésimas) que se desplazan a una alta velocidad, y queman todo a su paso (mi cabeza está quemada). Por eso mi mente se va asemejando a la superficie lunar. Llena de pozos y cráteres, en una tierra infertil, lunar (quizás algunos piensen que estoy en la luna). Pero lo que sucede es que no puedo parar.


Las revoluciones cada vez aumentan más, y deseo frenar (pero es imposible). Y es ahí cuando quiero que la música calle mis pensamientos. Me pongo lo auriculares. Prendo el MP3, y elijo "esa" carpeta de reproducción. Subo el volumen al máximo y pongo play... Que la música me invada como un mar de agua y apague el fuego cerebral.