Bien, nunca creí que diría esto pero estoy atravesando un periodo... ¿cómo decirlo? Como una etapa un poquito más dulce en mi vida. Ando más relajada, distendida y hasta me atrevo a decir más cariñosa. No sé si es algo bueno o si es algo malo... es algo, simplemente. No sé cómo llegué a este punto en el que en el mes de julio, siento que este fue definitivamente el año más revelador de mi corta vida. Como que se me pasó volando. Ni vi los días, no terminé de acostumbrarme a los cambios de meses y apenas si comprendí que ya estamos en el 2011. Pasó todo muy rápido pero a la vez pasaron demasiadas cosas. Cosas que no me esperaba que este año pasaran pero que debo admitir que sentí que iban a llegar. De hecho, muchas cosas de las que imaginé a principio de este año se cumplieron sin que yo pudiera terminar de entender cómo es que conseguí que pasaran. La vida es tan rara. Y, como sea, ahora estoy en un momento azucarado de mi existencia. Y pero me gusta.
♥
Nuestras voces tienen el poder de la denuncia, del recuerdo, de la creación... La juventud no nos excede: nos estimula. Somos como una brújula que oscila por la realidad dejando huellas (que no son poco), plasmándolas en papel, llorando letras...La tinta es nuestra aliada;
este blog solo la excusa..
Tenemos mil cosas más para torturarnos↓
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lunes, 11 de julio de 2011
extra sugar
Pensado y escrito por
Bettina Diaz Smoljko
las agujas del reloj daban las
19:29
Etiquetas:
Cortita y al Pie,
Ser tierna
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Vayamos con la música a otra parte.
Pensado y escrito por
Bettina Diaz Smoljko
las agujas del reloj daban las
11:59
Derechos del autor a Bettina
Siempre pienso que hablar con los amigos o personas cercanas es una buena solución pero desahogarnos, pero también a veces parece que es mejor hablar con uno mismo. Te cuesta expresar lo que pensás y/o sentís a un tercero. Gestos, Palabras, gesticulaciones no vastan para decirlo (sumamente insuficiente). Por eso mismo, esas ideas que viajan por tu cabeza son el mero reflejo de una lluvia de meteoritos. Son bolas vivas, candentes (miles de milésimas) que se desplazan a una alta velocidad, y queman todo a su paso (mi cabeza está quemada). Por eso mi mente se va asemejando a la superficie lunar. Llena de pozos y cráteres, en una tierra infertil, lunar (quizás algunos piensen que estoy en la luna). Pero lo que sucede es que no puedo parar.
Las revoluciones cada vez aumentan más, y deseo frenar (pero es imposible). Y es ahí cuando quiero que la música calle mis pensamientos. Me pongo lo auriculares. Prendo el MP3, y elijo "esa" carpeta de reproducción. Subo el volumen al máximo y pongo play... Que la música me invada como un mar de agua y apague el fuego cerebral.
Siempre pienso que hablar con los amigos o personas cercanas es una buena solución pero desahogarnos, pero también a veces parece que es mejor hablar con uno mismo. Te cuesta expresar lo que pensás y/o sentís a un tercero. Gestos, Palabras, gesticulaciones no vastan para decirlo (sumamente insuficiente). Por eso mismo, esas ideas que viajan por tu cabeza son el mero reflejo de una lluvia de meteoritos. Son bolas vivas, candentes (miles de milésimas) que se desplazan a una alta velocidad, y queman todo a su paso (mi cabeza está quemada). Por eso mi mente se va asemejando a la superficie lunar. Llena de pozos y cráteres, en una tierra infertil, lunar (quizás algunos piensen que estoy en la luna). Pero lo que sucede es que no puedo parar.
Las revoluciones cada vez aumentan más, y deseo frenar (pero es imposible). Y es ahí cuando quiero que la música calle mis pensamientos. Me pongo lo auriculares. Prendo el MP3, y elijo "esa" carpeta de reproducción. Subo el volumen al máximo y pongo play... Que la música me invada como un mar de agua y apague el fuego cerebral.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Había una vez
Pensado y escrito por
Bettina Diaz Smoljko
las agujas del reloj daban las
15:12
Derechos del autor a Bettina
Cuenta la historia que una pequeña princesa se escapó de un cuento de hadas. Se escapó porque no quiso adaptarse a su papel. No le gustaba la idea de un mundo ideal, ni aprobaba el hecho de que todo en la vida fuera color de rosa. Por eso mismo, ella y su espíritu guerrero resolvieron alejarse muy muy lejos, hasta perderse de ese mundo de ensueño.
Nadie supo a dónde fue, ni como hizo para huir, pero algunos escucharon que decidió perpetuarse en la realidad. Ese lugar dónde la existencia de cada ser depende de una lucha diaria por alcanzar un final feliz. Y no el final feliz del cuento, sino el de cada uno.
Sin embargo, lo más llamativo de esta historia es que la infanta abandonó su cuento a tan temprana edad que ella ya no recuerda haberlo hecho. Vive sometida en el mundo real, sufriendo sus vivencias y disfrutando de unas pocas alegrías, por lo que cree pertenecer allí de por vida. A ella nada le parece estar fuera de lugar, porque si de hecho lo está, ella se empeña en corregirlo.
Por eso, de vez en cuando, su espíritu de doncella indómita la hace sentir un extraño sentimiento. No puede entender cómo puede existir mucha gente que se cansa de pelear. Personas que inmediatamente optan por tomar la opción más fácil, mientras que ella elige el camino más sinuoso, profundo y escalofriante, siempre.
Pero es así. Su esencia de aristócrata la conforma, y es inmutable. Nunca se va a cansar, por mas que todo el viento del Pampero le de en contra. No le interesa si la corriente del océano la arrastra hacia el lado opuesto, al que se dirige. Y tampoco le preocuparía encontrarse en medio del desierto, con el sol de frente, caminando descalza por esa superficie magmática de arena.
Y es entonces, cuando yo –la interlocutora del cuento- resuelvo contarle la verdad. Hace diecinueve años naciste y tomaste una importante decisión. Tu lugar en el mundo fue moldeado por la misma tenacidad con la que vivís y realizas tus elecciones, hoy en día. Fuiste vos, quien escribió tu historia del cuento.
Si, un cuento que a veces es de ensueños y a veces se transforma en terror, pero es TU historia. Narrada por vos y los que te acompañan, día a día. Y como ya conté anteriormente, tu esencia es ser combatiente y nada te detiene. Vos tenés algo especial, por eso nunca tenés que dudar.
Tu final ya está escrito y por más distintos caminos que tomes, todos concluyen en un:
Nadie supo a dónde fue, ni como hizo para huir, pero algunos escucharon que decidió perpetuarse en la realidad. Ese lugar dónde la existencia de cada ser depende de una lucha diaria por alcanzar un final feliz. Y no el final feliz del cuento, sino el de cada uno.
Sin embargo, lo más llamativo de esta historia es que la infanta abandonó su cuento a tan temprana edad que ella ya no recuerda haberlo hecho. Vive sometida en el mundo real, sufriendo sus vivencias y disfrutando de unas pocas alegrías, por lo que cree pertenecer allí de por vida. A ella nada le parece estar fuera de lugar, porque si de hecho lo está, ella se empeña en corregirlo.
Por eso, de vez en cuando, su espíritu de doncella indómita la hace sentir un extraño sentimiento. No puede entender cómo puede existir mucha gente que se cansa de pelear. Personas que inmediatamente optan por tomar la opción más fácil, mientras que ella elige el camino más sinuoso, profundo y escalofriante, siempre.
Pero es así. Su esencia de aristócrata la conforma, y es inmutable. Nunca se va a cansar, por mas que todo el viento del Pampero le de en contra. No le interesa si la corriente del océano la arrastra hacia el lado opuesto, al que se dirige. Y tampoco le preocuparía encontrarse en medio del desierto, con el sol de frente, caminando descalza por esa superficie magmática de arena.
Y es entonces, cuando yo –la interlocutora del cuento- resuelvo contarle la verdad. Hace diecinueve años naciste y tomaste una importante decisión. Tu lugar en el mundo fue moldeado por la misma tenacidad con la que vivís y realizas tus elecciones, hoy en día. Fuiste vos, quien escribió tu historia del cuento.
Si, un cuento que a veces es de ensueños y a veces se transforma en terror, pero es TU historia. Narrada por vos y los que te acompañan, día a día. Y como ya conté anteriormente, tu esencia es ser combatiente y nada te detiene. Vos tenés algo especial, por eso nunca tenés que dudar.
Tu final ya está escrito y por más distintos caminos que tomes, todos concluyen en un:
Y fueron felices y vivieron por siempre
Etiquetas:
Historia de amor,
Ser tierna
lunes, 22 de noviembre de 2010
Pensado y escrito por
Bettina Diaz Smoljko
las agujas del reloj daban las
0:08

Para una persona en extremo racional y cosificadora como yo, que escribe compulsivamente, que necesita poner todo en conceptos claros, precisos y correctos, que cree que la facultad de completo es esencial, que se exaspera cuando no comprende algo, quedarse sin palabras es sinónimo de desesperación, de frustración, de que algo falta y no podés decir qué y de qué manera. Pero así me encuentro ahora, sin los términos exactos para expresarme, sin medios físicos para contarles lo que me tiene tan ida y centradísima en cosas hasta ahora desconocidas, buscando ansiosamente un discurso donde volcar todo lo que me se me cruza por la cabeza y por los nervios cuando lo veo, quedándome asombrosamente muda cuando más necesito comunicarle otra vez que lo que siento es tan inexpresable como abrumante, que más que que las palabras faltan, las palabras sobran en ciertas ocasiones. Y no se me ocurre mejor ejemplo que éste, que el que estamos viviendo, que el que me deja discapacitada verbal pero superdotada sentimental.
Now I cannot speak
I lost my voice
I'm speechless and redundant
Cause "I love you" is not enough
I'm lost for words
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