Nuestras voces tienen el poder de la denuncia, del recuerdo, de la creación... La juventud no nos excede: nos estimula. Somos como una brújula que oscila por la realidad dejando huellas (que no son poco), plasmándolas en papel, llorando letras...La tinta es nuestra aliada;

este blog solo la excusa..

Tenemos mil cosas más para torturarnos↓

lunes, 27 de junio de 2011

This is ME .

El otro día había ido al hospital a ver al hermano de un amigo que estaba internado. Estaba contenta, tranquila por poder ir a verlo y hacerlo reír un ratito, además estaba feliz porque iba a ver a mi amigo que después de unos días sin verlo, ya lo extrañaba. Después de haber pasado la tarde con él y su familia, Diego, (mi amigo), me acompañó hacia fuera. Cuando íbamos caminando hacia la salida nos cruzamos a una persona llorando, y eso ya no me gustó. Cuando ya nos encontramos fuera del hospital, vi, en la puerta del edificio pero del lado de afuera, varias personas abrazándose. No pude reconocer sus caras, pero de todas maneras se me hizo un nudo en la garganta. Miré para arriba y el cielo estaba todo gris. Miré hacia mi costado y Diego me miro a los ojos y nos entendimos. Sentí un revoltijo en el estomago y una angustia inmensa.
Todo mi mundo se detuvo por un segundo. Mis oídos dejaron de escuchar los ruidos que allí habían, mis ojos dejaron de ver las personas y cosas que habían sobre mi costado, mis piernas dejaron de sentirse por un instante. Sentí un frío interno, que venía de algún lugar lejano, profundo, en el fondo de mí. Sentí como ese frío se esparcía por mis venas y recorría mi cuerpo, y toda mi piel se erizó en un instante. Volví a mirar, y las personas ya habían comenzado a quedar atrás. Mi corazón empezó a latir impaciente, queriendo decirme algo. No podía articular una sonrisa, estaba paralizada. Al reaccionar, unos segundos mas tarde, me di cuenta que en mis mejillas habían lágrimas.
Y ahí lo entendí. Encontré la razón a mi fobia. Mi incapacidad de ver arañas, serpientes o tiburones. Mi parálisis al presenciar algún acto de violencia. Comprendí porqué me dan vértigo las alturas o porqué le tengo terror a las armas. Asocié los conceptos, y me di cuenta que todas esas situaciones conllevan un riesgo de vida, una posibilidad de muerte.
Aprecio demasiado mi vida, me siento muy afortunada con todo lo que tengo, y sobre todo agradecida por todo lo que me dieron. Aprecio cada cosa material que tengo, pero más aún las cosas no materiales. Siento con emoción, intensamente, como si cada día fuese el primero y el último. Aprovecho las oportunidades, valoro mis amistades, pero más allá de todo, pongo primero al amor. Sin amor mi vida no sería nada. Vivo por amor, con amor, para dar y recibir amor. Y no podría seguir si no fuese de esa forma.
Hoy por hoy, no podría levantarme una mañana y que mi mamá no esté ahí para saludarme, ni podría soportar estar más de una semana sin hablar con mis amigos y contárnoslo todo. No soportaría no ver a mis primos, ni dejar de recibir mails de mi prima con fotos de su hija. No sería capaz de aguantar tanta angustia sin contársela a mis amigos, ni soportaría no ver a mi papá, aunque no hablemos casi nada. Cuido tanto a las personas que tengo al lado porque sé que una vez que se vayan ya no van a volver jamás. No voy a poder llamarlos para pedirles perdón, ni voy a poder ir a visitarlos a sus casas. No va a ser un tema de pelea, no va a ser una discusión. Simplemente se van a ir, y yo no voy a poder aguantar el dolor de la ausencia. Sé estar sola, me quiero y estoy cuando me necesito. Pero también necesito de otros. Necesito palabras de aliento que salgan de otra boca que no sea la mía, necesito palmaditas en el hombro cuando mi brazo no se pueda estirar, necesito que alguien confíe en mí cuando yo deje de hacerlo.
Admiro a las personas que superan la pérdida de algún ser cercano, yo sé que me costaría muchísimo. Me despertaría cada mañana y recordaría que ese alguien ya no está, y que nunca va a volver. Ya no voy a poder escuchar su voz, ni voy a poder perderme en su mirada. No mas abrazos, no mas cuentos, no mas "te quiero". Pasaría los días distrayéndome, poniendo la cabeza en otros lados inútilmente, sabiendo que el dolor sale del corazón. Me acostaría en la cama, y  preguntaría "¿Por qué?", sintiendo la pena más grande de mi vida. Entonces me volvería débil, empezaría a creer en más en Dios, en el destino o en alguna otra cosa, y así dejaría de sentirme tan sola, tan miserable. De todas formas mi batalla ya estaría pérdida dado en que sería lo que jamás quise ser, por lo que tanto luché y lo que tanto odié en otras personas: débil.
Esto me hace sentir que no, no estoy preparada para enfrentar la muerte de nadie cercano hoy por hoy. Pero se que es algo normal, es algo que siempre pasa, queramos, o no queramos. Y sí, soy una de las millones personas del mundo que le temen. No porque sea lo desconocido, no porque no quiero morirme. Le tengo miedo a la muerte ajena, de mi familia, de mis amigos, de mi pareja. Ellos son mi vida. Cada uno con sus palabras, sus sonrisas y sus abrazos hacen que yo sea lo que soy hoy. Esta mujer, con carácter pero tierna, con personalidad divertida, con estilo y sentido del humor. Con sus rayes y locuras, pero que escucha e intenta entender. Con sus enojos, sus odios y sus temores. Sus reflexiones, sus textos y sus canciones. Esta soy yo, y ésta siempre fue mi peor pesadilla.


5 comentarios:

Pablo dijo...

Por eso hay que celebrar la vida y reirse más, sobre todo de uno mismo!

Beso

Jorge Prado dijo...

Me gusta tu blog, te felicito describes las cosas de manera sencilla como si me lo estuvieran contando a la cara. un beso.

Camila Sumire dijo...

en la primera parte hacía referencia al paralelismo psicocósmico (me acordé porque lo doy en literatura xD)

Hace unas semanas operaron a mi madre de un tumor, yo, con la mejor cara de hacer que no se notara que estaba preocupadísmia le deseé suerte y todo lo mejor, tenía miedo de que se muriera. Hasta llegué a imaginarme una vida sin ella a mi lado, fue ahí donde me di cuenta cuanto la necesitaba y cuanto la quería, y que si le pasaba algo yo me iba a desmoronar y ahí me invadió el llanto.
A la mañana siguiente desperté (era viernes) tenía los ojos hinchados por culpa de la noche anterior, me faltaban algunas horas de sueño pero igual tenía que ir a la secundaria. Mi madre entró al sanatorio cuando yo estaba en la primera hora del liceo, salió todo bien la operación por suerte, pero esa misa tarde me dijo las mismas palabras que escribiste, bueno, no exactamente lo mismo, pero da a entender lo mismo. me dijo "la gente no sabe lo que es despertar y poder ver el sol, ver las cosas que uno tiene, la gente no aprecia ni siquiera estar vivo un día más"

eso era todo :)
gracias por pasarte por mi blog :D
beso :)

Marta. dijo...

Bfff me ha encantado, yo tampoco se soportar la pérdida de las personas a las que quiero y ya van dos... Y nosé, creo que si de verdad les querías y te importaban nunca lo superas, simplemente aprendes a convivir con ello, a aceptar su ausencia y a echarle de menos de una forma más interna, simplemente. Odio los hospitales y sobre todo odio los cementerios, son lugares tranquilos pero que en determinados momentos (o más bien siempre) no esconden mas que falsedad.
Me ha gustado. Muaaa

Die. dijo...

siempre tan lindo tu blog *-* y esas cosas que escribís ♥ son tan lindas!